Llanto
Esta noche quiero llorar. Quiero enrollarme entre las delicadas sábanas, esconderme debajo de la almohada, exclamar un grito de ayuda -en silencio- a Dios, y que sea el ruido de la noche el que oculte mis sollozos. Quiero llorar, y pedirle perdón a mi corazón por prometerle imposibles, por jurarle -en vano- que jamás permitiría que lo hirieran nuevamente. Quiero llorar, esta noche, la de mañana, las que le sigan. Apretarme los brazos contra el pecho para contener la furia, mientras suenan -ya sin ningún sentido- las tantas canciones de amor, tal vez mal dedicadas. Quiero llorar, pero no puedo, no me queda ya una lágrima. O quizá es que ya no siento nada, y solo sé que quiero llorar, porque -se supone- eso es lo que se hace cuando un amor llega a su final.