Estruendo
Pensé que no volvería a escribir sobre la tristeza, y aquí estoy, pidiéndole perdón a mi corazón por prometerle imposibles.
Qué iba a saber yo de posibilidades, de este azar de la vida.
Qué iba a saber yo de posibilidades, de cómo ese estruendo terminaría de romper el ya quebradizo cristal.
Qué iba a saber yo.
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