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Mostrando las entradas de mayo, 2021

Ellas

 He perdido. Me he sentado a escribir y las palabras ya no me pertenecen. Van quedando ahí, estáticas en el papel, carentes de todo sentido. Las he perdido, yo he perdido.  Anhelo volver a hacerlas danzar al ritmo de mi corazón, quisiera que pudieran contar lo que siempre ha guardado mi silencio. Pero ya hasta ellas, mis viejas y amigas palabras, se han cansado, se resisten a seguir siendo presas de mi cobardía.  No las culpo, yo también estaría cansada... quizá, ya lo estoy. No podría obligarlas a servirme para expresar aquello en lo que ya no creo, lo que soy incapaz de sentir. ¿Cómo podría hacerlo?

Desaparecer

Dulce el sonido de tu voz pronunciando mi nombre,  triste el día en que tus labios jamás volvieron a hacerlo.  Me duele aún el fantasma de tu mano acariciando mi rostro  y tengo miedo de que esa siga siendo mi sensación favorita. 

Llueve

Hace rato no me concentraba en el sonido de la lluvia, en las fotografías que toma el cielo con sus relámpagos. Muchos días han pasado desde que las hojas pedían por agua, sedientas de vida. Las horas se han hecho eternas por el sol que rienaba los mediodías. Pero llueve, llueve... hoy llueve.  El cielo vuelve a protestar, a rebelarse ante la luz radiante, a pintar de nuevo las calles de tonos grises. La lluvia, poderosa, grita, pide ser escuchada. Desea que los cuerpos se hagan en ella, bailen consigo, se dejen estremecer por la brisa que le acompaña y el frío del roce de cada gota con la piel aún cálida.  Cómo es que la podemos ignorar, si hace conciertos con las láminas de los techos, si nos silencia el mundo solo para ser la única música que nos acompañe.  Llueve, llueve y llueve en la ciudad agitada, los carros parecen navegar entre las calles inundadas. Llueve y llueve, pero la vida no para, se ralentiza, somos más conscientes del segundo que pasa, de la gota que va...

Estruendo

Pensé que no volvería a escribir sobre la tristeza, y aquí estoy, pidiéndole perdón a mi corazón por prometerle imposibles.  Qué iba a saber yo de posibilidades, de este azar de la vida.  Qué iba a saber yo de posibilidades, de cómo ese estruendo terminaría de romper el ya quebradizo cristal.  Qué iba a saber yo. 

Romper

Se me está cayendo el corazón.  Y no lo puedo decir. Me rehúso a sentir este dolor.  Cómo esperaba que nunca llegara este día, me siento morir.  Cómo lo amo, cómo me duele que se vaya, cómo me duele que se quede sin querer.  No, no, no.  Solo puedo decirme que no quiero llorarle.  Solo puedo consolarme pensando en que lo veía venir,  como si aquello pudiera darme consuelo.  Me estoy muriendo,  y sabía que así iba a ser.  Ilusa, siempre.  Me rindo.  No puedo.  No quiero.  No, no, no.  Mi corazón se hizo chiquitito, tan frágil.  ...y no lo puedo decir. Me rehúso a sentir este dolor.